- Nuestro siguiente protagonista consiguió competir con dos clubes en la máxima división, por lo que le vimos ser cromo de Racing de Santander y Hércules C.F. Eso sí, lo suyo fueron dos temporadas de gloria, nada más.
Ricardo Álvarez salió de la cantera del Real Madrid, pasando unas campañas en el Castilla antes de unirse al Racing, como una de las grandes promesas del club blanco. Para el club cántabro hizo algunos goles en Primera.
El equipo santanderino descendió a Segunda y Álvarez se fue al Hércules, con el que volvió a competir en la élite por última vez. En los años posteriores jugaría para equipos castellanos como el Palencia, Cultural Leonesa y Real Ávila. En 1992, el medio madrileño pondría fin a su trayectoria deportiva.
- Como muchos canteranos que pasan por las secciones menores madridistas, Ricardo Álvarez de Mena tuvo que aceptar que no se luciría en los cromos como jugador "merengue", ya que las únicas estampas suyas que vimos fueron como herculano y racinguista.
Álvarez nació en Madrid (España), el 26 de octubre de 1957. Desconozco por completo sus inicios de niñez, ya que solo me consta su ingreso en los escalafones de un Real Madrid en el que fue formándose junto a otros jóvenes, hasta llegar al Castilla a finales de los setenta.
En pleno proceso de la famosa "Quinta del Buitre", el centrocampista fue entrenando a las órdenes de Juanjo Santos para poder debutar en Segunda División, categoría en la que irrumpió a base de goles.
Como un volante ofensivo de enorme talento, este jugador fue mejorando sus registros por el segundo nivel, algo que empezaría a despertar la curiosidad de sus técnicos y de otros expertos del fútbol nacional.
Aunque Ricardo tuvo un desarrollo espectacular, nunca contó con posibilidades de estrenarse con el plantel profesional, así que el jugador fue quemando etapas con el filial hasta descubrir nuevos caminos que le llevaran a la élite por la vía más rápida, y de ahí surgió el interés del Racing.
De cara a la temporada 1982\83, el club cántabro apalabraría el fichaje del medio madrileño para incorporarlo a los entrenamientos de Moruca. Álvarez se convertiría en uno de los muchos casos de filiales madridistas que aterrizan en la plantilla del Racing en los siguientes años.
Su debut en el primer nivel se haría realidad el 4 de septiembre de 1982. En el estadio de Sarrià, Álvarez saldría como titular ante el Espanyol. La escuadra barcelonesa terminaría ganando por 1-0.
En las próximas fechas se aseguraría la titularidad, destapándose con un buen fútbol y sus primeros goles, como el que obró en tierras asturianas frente al Sporting de Gijón, aunque perdieron por 2-1.
Aquel fue el inicio de una mala temporada. Pese a los esfuerzos de la joven promesa madrileña, la afición santanderina terminaría llorando el descenso a Segunda en aquel curso, el único de Ricardo Álvarez como miembro de la entidad montañesa. El mediocampista no seguiría por Santander.
- En esa misma categoría de plata en la que competiría el Racing, también tendría que concursar el joven madrileño. El Hércules de Alicante se hallaba en la misma división, club que se hizo con su fichaje.
Con Carlos Daniel Jurado de entrenador se lograría ascender a la categoría máxima en 1984. Eso sí, en su vuelta a Primera, Álvarez no sentiría tan importante como lo fue por El Sardinero, así que jugó mucho menos.
Al final, sumó en el nivel superior un total de 29 partidos, a los que hay que añadir esos 3 tantos que hizo como racinguista. Por su parte, el Hércules consiguió mantenerse en el alto nivel, pero Ricardo Álvarez no continuaría por el Rico Pérez y ficharía por el Palencia C.F.
Sus últimos años en cativo fueron por el fútbol amateur, pasando del club palentino a la Cultural Leonesa, de donde se fue para recalar en el Ávila. Con la disciplina abulense se retiró en los años noventa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario