- Le llamaban "El vikingo de Oñati", y es que así era la apariencia física de un inolvidable delantero de los setenta y ochenta que parecía un híbrido entre el alemán Bernd Schuster y el personaje de dibujos animados Astérix.
Hablamos de Santi Idígoras, futbolista salido de la cantera de la Real Sociedad que debutó en Primera a mediados de los setenta. Estuvo varios años por Atotxa, hasta conquistar el título liguero de la campaña 1980\81.
Cuando la Real atravesaba ese dulce momento, Idígoras optó por irse a México, donde jugaría para el Puebla. Aún no tocaba retirarse y retornó a España, para jugar en un Valencia en el que poco pudo demostrar. El jugador saldría del club valenciano para retirarse en el Deportivo Alavés.
Santiago Idígoras Bilbao nació el 24 de julio de 1953 en Oñate, Gipuzkoa (España). Sin ser especialmente goleador, este atacante destacaba por su bravura, por ser un buen asistente y esas enérgicas carreras que se echaba por el verde.
Un día llegaría a la Real Sociedad para encarrilar su debut en el fútbol profesional, contando con la confianza de Andoni Elizondo.
El 15 de septiembre de 1974, Idígoras se vería en Balaídos con la titularidad. Aquella tarde, la Real Sociedad se medía al Celta en su estadio, y el de Oñate saldría de inicio para completar un encuentro que se resolvió con resultado desfavorable. Los gallegos ganaron por 1-0.
Idígoras se quedaría en la plantilla de Elizondo para seguir amoldándose al fútbol de élite. Como compañeros de ataque ya tendría a Satrústegui, Urreisti y Carmelo Amas y, aún así, el jugador contó para bastantes partidos.
El primer tanto lo haría en la vuelta del campeonato 74\75, colaborando para que la Real ganase en su feudo al Real Betis (2-0). Idígoras marcaría 3 tantos más en Liga y 2 en la Copa del Rey. El equipo acabaría la faena quedando como cuarto clasificado de Primera División.
Sus mejores registros vinieron en la campaña 76\77, aunque Idígoras tuvo que conformarse con ser un complemento de ataque para Satrústegui, aportando todo lo necesario mientras defendió los colores de la Real Sociedad.
- Los premios colectivos llegarían a partir de los años ochenta, justo cuando al atacante guipuzcoano le quedaba poco por San Sebastián. En 1982, con Alberto Ormaetxea se ganaría la Liga, y aún vendrían más gestas.
Santi se perdería otros grandes momentos con el club donostiarra, el que abandonaría tras aquella campaña para probar por el fútbol mejicano. Durante una temporada representaría al Puebla F.C.
Volvería al fútbol español, esta vez para jugar en un Valencia donde tendría poca suerte y terminaría su experiencia por la alta competición. Idígoras sumaría un total de 43 goles en 220 partidos. No cumpliría su segundo año como valencianista y se marcharía al Deportivo Alavés, donde se retiró.
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